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Seguridad en el granallado 
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Seguridad en el granallado por aire comprimido

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Fundamentos del proceso

Equipos a presión: fabricación y manipulación seguras

El granallado por aire comprimido es un proceso seguro cuando se trabaja con equipos certificados, procedimientos correctos y personal capacitado. Los sistemas que proyectan abrasivo a alta velocidad exigen normas de seguridad y elementos de protección formulados específicamente para esta tarea.

Cuando esos recaudos no se respetan, las consecuencias para las personas son serias y, en su gran mayoría, evitables. Este informe reúne las consideraciones fundamentales para lograr resultados de calidad en condiciones de trabajo seguras, con foco en el uso correcto del equipo, su mantenimiento y el entrenamiento de quienes lo operan.

Equipos a presión: fabricación y manipulación seguras

Las tolvas de granallado por aire comprimido son recipientes sometidos a presión y, como tales, exigen altos estándares de fabricación y mantenimiento. Deben cumplir los requisitos de diseño, fabricación y ensayo bajo normas ASME o ASTM, y mantener al día las pruebas de control en los períodos correspondientes. El incumplimiento de estos estándares, además de infringir la normativa vigente, expone al personal a un riesgo elevado para su salud.

Cualquier deformación o trabajo mecánico sobre el tanque invalida su certificación de fabricación y ensayo. Por eso, sobre los recipientes a presión nunca debe:
• Golpear, abollar o amolar ninguno de sus componentes.

• Resoldar partes ni agregar elementos nuevos.

• Descuidar el traslado: una caída o un golpe menor puede provocar daños irreparables y fallas peligrosas durante la presurización.

Es imprescindible, además, usar tapas adecuadas para evitar la corrosión acentuada cuando el equipo queda a la intemperie en obra.

El sistema Dead-Man (hombre muerto)

El sistema Dead-Man, o sistema de hombre muerto, es un elemento de seguridad de primer orden: corta la proyección de aire y abrasivo en el instante en que el operario suelta el gatillo o pierde el control de la manguera. Esto evita que quede expuesto al chorro abrasivo, que puede superar los 300 km/h.

Una práctica peligrosa y frecuente es anular el sistema mediante un by-pass en las mangueras de control, para ganar movilidad en las manos a costa de la propia seguridad. Debe prevenirse con capacitación adecuada y un control estricto y permanente que garantice el funcionamiento correcto del Dead-Man.

Sobre la alimentación de los sistemas de control:
• Usar siempre 12 o 24 V, sin excepción. Nunca emplear tensión de línea.

• Prestar especial atención en zonas húmedas o con charcos de agua, sobre todo en sectores con acoples alargadores.

• Mantener el sistema según el programa correspondiente: funciona de forma confiable solo si recibe el mantenimiento debido.

Preparación segura de la instalación en obra

Antes de descargar los equipos conviene inspeccionar el terreno y reconocer, reparar o demarcar todos los elementos de riesgo —obstáculos, pozos, bocas de electricidad—, lo que previene accidentes tanto en el montaje como durante el resto del trabajo. Recién con el lugar ordenado se inicia el montaje.

La tolva es el centro de la instalación: alrededor de ella se montan los demás equipos, por lo que su ubicación se planifica de antemano. Las tolvas pequeñas (hasta 0,5 m³) se trasladan con facilidad; las de mayor capacidad suelen requerir instalación fija.

Durante el montaje:
• Controlar minuciosamente el compresor, fuente de energía de toda la instalación: debe estar en perfecto estado y ubicarse lejos de la zona de polución y, de ser posible, contra el viento.

• Verificar que tanques colectores y elementos de filtrado cuenten con certificados y pruebas vigentes.

• Cercar el recorrido de las mangueras —entre compresor, tolva y arenador— para impedir el paso de vehículos por encima.

• Vincular las mangueras unidas por acoples con cables de seguridad, que evitan el efecto látigo ante una falla del acople.

• Mantener la zona de granallado libre de elementos combustibles o inflamables: el proceso genera chispas con riesgo de fuego o explosión.

• Realizar un segundo chequeo de mangueras, acoples y boquillas al desplegar la línea de abrasivo (el primer chequeo se hace antes de cargar los equipos).

Uso y control de mangueras, acoples y boquillas

Buena parte de los incidentes en granallado por aire comprimido se origina en fallas de mangueras, acoples o boquillas que, al desgastarse o desprenderse, pueden proyectar abrasivo a alta velocidad hacia las zonas de tránsito de personas. El control periódico de estos elementos es, por eso, una de las medidas de seguridad más importantes. Usar únicamente mangueras, acoples y boquillas diseñados y fabricados específicamente para trabajos con abrasivos.

Mangueras
• Verificar que el interior sea de caucho virgen de primera calidad y que la manguera esté preparada para disipar la acumulación de estática.

• Controlar que no presente partes blandas ni deterioro exterior excesivo.

• Revisar de forma permanente las curvas cerradas y las marcas por aplastamiento de vehículos o equipos: son los puntos de falla más comunes.

• Reemplazar los anillos de goma a diario, al terminar cada jornada.

Acoples
• Usar acoples de anclaje exterior, con tornillos especiales que no perforen el tubo interior de la manguera.

• Antes del montaje, cortar el extremo de la manguera de forma recta para que encaje contra el respaldo interno del acople; CYM Materiales recomienda aplicar sellador en ese extremo.

• Montar el acople de modo que la manguera quede firmemente presionada, y emplear los acoples y boquillas correspondientes al diámetro de manguera.

• Instalar siempre la traba de seguridad bien montada y vincular los acoples de a pares, sumando cables de seguridad en cada unión para impedir el efecto látigo si un acople se rompe o se suelta.

Boquillas
• La boquilla se compone de un núcleo de metal duro, un recubrimiento elástico y un elemento de anclaje; el anclaje por rosca es el sistema más seguro.

• Chequear que esté firmemente atornillada al acople antes de usarla y controlar periódicamente la rosca de boquillas y acoples: ante desgaste o cuarteado, reemplazar de inmediato.

• Usar el anillo de goma correcto, que debe encajar perfectamente contra el extremo de la manguera; limpiar todo resto de suciedad o abrasivo antes de atornillar.

• Reemplazar la boquilla cuando el núcleo de carburo de tungsteno o de boro se haya agrandado hasta el equivalente al modelo de tamaño inmediato superior.

• Evitar golpes sobre el protector externo de la boquilla, que pueden causar daños internos.

Despresurizado, mantenimiento y protección del operario

Antes de cualquier tarea de mantenimiento, despresurizar por completo el equipo. Durante el despresurizado es obligatorio usar los elementos de protección, ya que el equipo expulsa pequeñas partículas abrasivas junto con el aire.

• Controlar periódicamente los componentes con mayor solicitación de presión y desgaste: al fracturarse o perforarse pueden proyectar abrasivo hacia los laterales, donde suele haber personal.
• Inspeccionar a diario todos los elementos de desgaste y reemplazarlos ante el menor síntoma.

• Nunca operar con equipos rotos o fracturados, ni exponer las manos o el cuerpo al contacto directo con el chorro de abrasivo.

El operario debe contar siempre con la vestimenta y el equipo de protección adecuados. El detalle del equipamiento de protección personal —casco, protección visual y auditiva, vestimenta y aire respirable— se desarrolla en nuestro informe dedicado.

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