
informe técnico
Introducción al proceso de granallado
Fundamentos del proceso
Qué es el granallado y cómo funciona
El granallado es un proceso de tratamiento superficial por impacto: partículas abrasivas proyectadas a alta velocidad —entre 65 y 110 m/s— golpean la superficie de una pieza y eliminan óxido, laminilla, arena de fundición, pintura vieja y otros contaminantes. El resultado es una superficie limpia y con un perfil de rugosidad controlado, sobre una amplia gama de piezas metálicas y no metálicas.
Ese perfil de rugosidad —llamado perfil de anclaje— es clave para la adherencia de pinturas, recubrimientos anticorrosivos y metalizados. Pero el granallado va más allá de la preparación para pintura: también se aplica en el decapado mecánico de alambres, barras y chapas, en el shot peening para aumentar la resistencia a la fatiga y en la limpieza y desarenado de piezas de fundición y forja. En este informe repasamos cómo funciona el proceso, los seis sistemas que componen un equipo de granallado, los abrasivos disponibles y las industrias que lo utilizan.
¿Para qué se utiliza el granallado?
El granallado cumple distintas funciones según la pieza y el resultado buscado. Sus aplicaciones principales son:
- Desarenado y eliminación de laminilla en piezas de fundición ferrosas y no ferrosas y en piezas forjadas.
- Decapado mecánico de alambres, barras, chapas y flejes — una alternativa al decapado químico, sin efluentes ni fragilización por hidrógeno.
- Shot peening, que induce tensiones compresivas en la superficie y aumenta la resistencia a la fatiga de resortes, ballestas y engranajes.
- Preparación de superficies previo a la aplicación de pintura, recubrimientos anticorrosivos, cauchos y otros revestimientos.
- Granallado de pisos de concreto para aplicar revestimientos, y restitución de rugosidad o eliminación de caucho en pistas de aeropuertos.
¿Cómo funciona el granallado?
En esencia, el granallado consiste en bombardear la superficie con partículas abrasivas a alta velocidad. Al impactar, el abrasivo arranca los contaminantes adheridos y deja la superficie limpia y con la rugosidad buscada. La velocidad de impacto, el tipo y tamaño de abrasivo y el ángulo de proyección definen el grado de limpieza y el perfil de anclaje obtenido.
Hasta la década de 1930, el granallado se realizaba únicamente con aire comprimido y boquillas. Ese método sigue siendo insustituible para ciertos trabajos —como el mantenimiento de estructuras ya montadas— donde no es posible llevar la pieza a una máquina.
El granallado automático en líneas de producción fue posible recién con la aparición de la turbina centrífuga. El sistema por turbina es mucho más productivo que el de aire comprimido y logra una preparación superficial más uniforme. La elección entre uno y otro depende del tipo de material, el tamaño y la forma de las piezas, la condición de la superficie a limpiar y la especificación de terminación exigida. En algunos casos se combinan otros métodos de limpieza antes o después del granallado para optimizar el resultado del recubrimiento.
Aire comprimido vs. turbina centrífuga
Existen dos formas de acelerar el abrasivo, y cada una tiene su lugar según el tipo de trabajo.

AIRE COMPRIMIDO — flexible, para obra y gran porte
- Impulsa el abrasivo con aire a presión a través de boquillas.
- El abrasivo se transporta en cualquier dirección mediante mangueras.
- Ideal para piezas de gran porte, estructuras complejas y mantenimiento en obra.
- Con manipuladores CNC o robots permite granallado localizado en zonas específicas
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TURBINA CENTRÍFUGA — productiva, para línea continua
- Proyecta el abrasivo por fuerza centrífuga (funcionamiento similar a un ventilador o bomba).
- El método más económico y productivo para procesos automáticos y continuos.
- Logra una preparación superficial más uniforme.
- Una o varias turbinas posicionadas para cubrir toda la pieza en una sola pasada.
Tabla comparativa
La diferencia de rendimiento es contundente. Para proyectar 1.100 kg de abrasivo por minuto:
| Datos | Aire comprimido | Turbina centrífuga |
|---|---|---|
| Potencia instalada | 1650 HP (compresor) | 100 HP (en 1 o varias turbinas) |
| Operarios | 33, con boquillas de 10 mm a 6,5 kg/cm² | 1 o 2 según el diseño |
| Aplicación ideal | Gran porte, estructuras complejas, obra | Producción automática y continua |
Los seis sistemas de un equipo de granallado
Un equipo de granallado se compone de seis sistemas que trabajan en conjunto. El correcto funcionamiento de cada uno determina la calidad del granallado, el consumo de abrasivo y la vida útil de la máquina.
1. Aceleración del abrasivo
Es el corazón del equipo: proyecta el abrasivo contra la pieza, por fuerza centrífuga (turbina) o por aire comprimido (boquillas). Cada tecnología tiene su aplicación, como vimos más arriba.

2. Cabina
Contiene el polvo y el abrasivo en suspensión durante el proceso. El aspirador genera dentro de la cabina una presión menor a la ambiental, de modo que el polvo no escape hacia las áreas de trabajo. Las aberturas de entrada y salida de piezas llevan sellos que retienen el abrasivo. Se construye en acero al carbono y se reviste por dentro con materiales antiabrasivos —goma, sintéticos o placas de fundición de alta aleación—; en las zonas de impacto directo, las placas de fundición rinden muy por encima del resto.

3. Circulación y limpieza del abrasivo
Recircula y limpia la granalla para mantener el proceso continuo. Tras impactar, el abrasivo cae a una tolva y un sinfín o el propio peso lo lleva a un elevador de cangilones, que lo eleva —junto con laminilla, óxidos y finos— hasta un separador por flujo de aire. Allí, una combinación de zarandas, deflectores y una cortina de aire separa los contaminantes y las partículas demasiado pequeñas; el abrasivo limpio vuelve por gravedad a la turbina. Un mal funcionamiento de este sistema dispara el desgaste de la máquina y el consumo de granalla.

4. Colector de polvo
Extrae el polvo del abrasivo circulante y de la cabina. El más usado es el de cartuchos, que además mantiene limpias las áreas vecinas. Genera el flujo de aire que atraviesa la cabina y el separador; variaciones en ese caudal reducen la eficiencia de limpieza y dejan finos contaminantes en la mezcla de trabajo.

5. Movimiento o sostén de las piezas
Hay un sistema para cada pieza, desde tornillería hasta vagones de ferrocarril. Las piezas a granel (bulonería, campanas de freno, poleas) se procesan en granalladoras de cinta rotativa (tumblast); las piezas de mayor peso y volumen (blocks de motor, piezas fundidas) en granalladoras de gancho o cabina; y el shot peening de engranajes y los trabajos especiales, en granalladoras de mesa giratoria.

6. Controles e instrumentación
Comanda el arranque y la parada de turbinas, elevadores, colector y transporte de piezas, con amperímetros y cuenta-horas para los motores en una consola central. Los tableros incorporan enclavamientos que garantizan el arranque en la secuencia correcta. Casi todas las máquinas pueden automatizarse para lograr procesos continuos, operados por personal no especializado y bajo estrictas normas de seguridad.

Abrasivos
El tipo de equipo condiciona qué abrasivo se puede usar.
Los equipos de aire comprimido trabajan indistintamente con abrasivos metálicos o minerales (granalla de acero, óxido de aluminio, microesfera de vidrio, granate, escoria), lo que permite elegir el más adecuado para cada trabajo. Los equipos de turbina centrífuga, en cambio, utilizan exclusivamente granalla metálica de acero —al carbono o inoxidable—, en distintos diámetros según la terminación buscada.
En recintos cerrados y procesos automáticos, la granalla metálica ofrece ventajas claras frente a los abrasivos de un solo uso:
- Mayor productividad y mejor calidad de trabajo (homogeneidad, rugosidad y limpieza uniformes).
- Menor costo de abrasivo por superficie granallada, gracias a que se recicla cientos de veces.
- Menor consumo y menor generación de residuos y polvos.
- Menor inversión en colectores de polvo y menor contaminación ambiental.
- Mejor visibilidad del operario y sin riesgos para la salud asociados a la sílice.
Industrias y aplicaciones
El granallado está presente en prácticamente toda la industria metalmecánica. Se utiliza en fundición y forja, siderurgia y trefilado, fabricación de estructuras metálicas, industria automotriz y autopartista, astilleros, petróleo y gas, agroindustria, minería, aviación y construcción, entre muchos otros sectores.
Según el sector cambian la pieza, el objetivo y el equipo más adecuado: desde el decapado mecánico de alambres y barras en siderurgia, el desarenado de piezas en fundición o el shot peening de engranajes y resortes en automotriz, hasta la preparación de superficies de estructuras, tubos y cilindros previo al pintado.
Conocé en detalle los equipos recomendados para cada sector en nuestra página de [Industrias].
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